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Sin espacio para moverse
Salí corriendo del salón de clases para que mis ojos vieran lo que estaba pasando, pues los gritos de los estudiantes me engañaban sobre la realidad de la situación. Han pasado muchos llantos, y también muchos pecados, pero aún extraño el color azabache de su cabello. Aunque la luz formaba figuras en mi cráneo, que…